martes, 30 de junio de 2009


Citas de miradas.

Las personas y su necesidad de verbalizarlo todo… como si las palabras fueran tan fieles a aquello que habita nuestros interiores; me confieso una enamorada del idioma, pero más de una vez me peleo con la verbalización constante de cuestiones que no son para ser puestas en términos.
¿Qué son las palabras sino convenciones? Son acuerdos sociales para que podamos nombrarlo todo, como si de esa manera lo poseyéramos…
Sucede que las personas encuentran incómodo al silencio… silencio no es falta de comunicación, silencio no es vacío, silencio definitivamente no es ausencia de mensaje… ¡¿Cuál es esa seguridad misteriosa que la gente encuentra en un montón de sucesiones de letras ordenadas arbitrariamente para que su sonido, aparentemente armónico, denomine algo?! No lo se… nunca lo sabré.
Somos dueños y esclavos de nuestras palabras, pero también de nuestros silencios. Podemos elegir las dos maneras, los dos estados… el habla, el silencio… los dos expresivos, los dos ensordecedores.
Pero las personas son miedosas, y el silencio es un lugar para valientes, un espacio de autoconciencia donde las inseguridades y los temores más hondos pueden erizarnos hasta estremecer…
Y ahí está nuevamente ese sonido molesto que emana de labios intranquilos… palabras… palabras… de relleno, sin coherencia, sin propósito alguno mas que el de llenar un espacio que los atormenta.
Aquel que explora la soledad no le teme al silencio… aquel valiente que encuentra el delicioso sabor de la convivencia solitaria y pacifica con uno mismo y sus demonios, podrá como nadie gozar del mundo no verbal… la voz de la noche densa, las mañana soleadas de invierno…
Y el cuerpo, ¡Oh si! El cuerpo que aun en el mas absoluto voto de clausura verbal, habla…
Los ojos que disparan como flechas mensajes afilados directos al plexo solar del receptor ávido. Tengamos citas silenciosas… citas de miradas, de risas, de guiños y tacto.
Estemos en la misma habitación horas sin hablarnos sin que me llames loca. Mirémonos sobre el pasto por mucho mas que un instante, y si el sol cierra tus ojos, y si el reflejo intenso los hace llorar; entonces mi mano te dirá que ama tus mejillas con un roce, mientras mis labios sellados esbozan una sonrisa cómplice.
La exactitud del silencio deja a flor de piel todo lo que las convenciones no permiten, expone las ganas, debilita barreras, acerca el alma y la mente para que se fusionen en un cuerpo de luz, y digan lo mismo sin pronunciar nada.
Terminemos con esa disociación absurda entre lo dicho y lo hecho… si mi risa ríe en la tuya, y mis ojos abanican con tus ideas que se lanzan desde el éter y me colman de paz.
¡Quien pudiera callar el mundo por un día para poder escucharnos mejor!

3 comentarios:

Diego dijo...

Hundirse en el lenguaje no verbal...
No espara cualquiera..
siempre te hundias ahi cuando garachas con una mina que te gusta demasiado...
pero lo que me molesta es el momento que le sigue a ese lenguaje no verbal, cuando te ven callado y te preguntan

¿EN que pensas?


ABSOLUTAMENTE EN NADA!!!!

Igual siempre que dije "nada", no me creyo..asi que miento inventando algun problema, para dar una excusa rapido




te amndo beusgos en los codoss

CArla

Enriqueta dijo...

Antes solía disfrutar del silencio, del encuentro con mis demonios.. en este último tiempo no hago más que evadirme con palabras ya sean en letras de canciones, en textos de blogs o en charlas sin sentido. Ahora, leerte me sirvió para recordar aquella época en que disfrutaba del silencio solitario, tengo la esperanza de recuperar el coraje para volver a esa instancia.

Wolferl M.P. dijo...

Hola C, muy buen escrito, aunque eso ya lo sabes seguramente... pero aca hay algo q no sabes, porque me lo preguntaste...estoy bien jaja...vos?