martes, 25 de noviembre de 2008


Ahí estaba casi elfica, con sus orejas respingadas, como alcanzando un cielo que aun le quedaba demasiado grande y lejano.
Sus pequeñas manos, con uñas comidas de un turbio periodo de adolescencia.
Dos pechos que turgían con la gracia de lo nuevo, como brotes frescos de alguna flor salvaje y despreocupada.
El pelo ensortijado terminaba de enmarcar su rostro de cuadro renacentista.
Como adornando el recinto desprendía juventud por cada poro, con un poco de envidia y seguramente, mucha nostalgia la observé por lago rato. ¿Cuándo fue que fui así?
Me estaba mirando con sus pequeños ojos marrón claro, casi sin pestañas. La piel mas blanca y desnuda…
Me regaló unos segundos de curiosidad, y aunque yo se los regalé todos, ya no voltearía.
Hoy voy a explicarte que sos el todo, hoy voy a mostrarte mil espejos donde reflejes tu luz…
Hoy te enseñaré que la belleza se esconde en tus ojos, y que todo es hermoso si lo miras, que no hay nada que no puedas conseguir, que sos como agua, avasallante y cristalino.
Hoy voy a abrazarte hasta fundirnos, hasta abrigar tus fríos, hasta derretir tus inseguridades, te mostraré que la magia existe si tenes ganas de creer en ella, que las ninfas te sonríen y se pierden porque las notes al menos por un segundo; que con la estela de tu brillo iluminas a los rezagados, que con cada pensamiento que abandona tus labios millones de besos se contienen, chocan y mueren en el cielo de mi paladar, con la fuerza de mil volcanes…
Hoy voy a hablar en tu idioma, anidarán mis palabras en tu mente, crecerán como hiedra, oprimirán con severidad cada pensamiento negativo, para que fluyas entero, para que seas dueño de todos tus actos y esclavo de nadie.
Hoy vendré afilada a cortar los yugos terrenales y finitos que retienen tu alma, que la atan a esta sociedad que te admira pero te aliena.
Hoy seré radiante, inminente, tu estandarte…
Hoy quiero curarte.
Hoy es un instante, hoy ya es mañana y mañana es tan distante.
Vive hoy, ríe hoy, sueña y ama hoy; pierde hoy, llora y sufre hoy…
Pensé muchas cosas mientras trataba de entender que ese ruido infernal era granizo despertándome.
La sensación apocalíptica de esa pequeña fracción de tiempo dormido puso en pánico y alerta cada sector de mi cuerpo.
Pensé en la calma que habita cuando suena tu voz; supongo que quise llevarme toda esa paz conmigo, quise guardarla rápido para poder pensar algo mas antes que el fin llegue.
Pensé que era demasiado pronto, que tenia tanto por decir y nadie a mi lado… ¿quien anotaría mis ultimas voluntades y deseos? Que injusticia un final tan poco planificado, tan desprolijo, casual y cruel.
Pensé trivialidades, muchas, no creí que tantas nadas entraran en tan poco tiempo.
Temí, temí muchísimo, las palabras no dichas, los abrazos no dados, los besos no robados…
Terminé de incorporarme, debía correr… llegué al pasillo de un salto… que curioso, me desperté totalmente en la ventana y mientras la conciencia me dejaba en evidencia con mi propia estupidez, me asombré de lo lindas que se veían las calles granizadas; y me olvidé de tu voz, de la paz, las voluntades, los deseos incumplidos, los besos y abrazos ausentes… lo lamentaré el próximo Apocalipsis.
El problema son los colores que toma el mundo cuando aparecés; la risa incontrolable que surca mi rostro descaradamente como intentando unir mis orejas, los tics casi maniáticos de estrujarme los labios con los dedos, el revuelo estomacal como una piedra pesada y gigantesca dentro.
Lo inentendible son tus actos; el histeriqueo constante, la unión justa de desinterés y obsesión, los pequeños juegos de indirectas.
Lo absurdo es pensarte, extrañarte. Lo inútil de crear realidades que jamás serán. Obligada por nadie construyo fantasías, castillos de cartón que se deshacen con cada lluvia de verdad.
Sos como una espina, como una molestia, uno puede hasta acostumbrarse a ella; pero sabe que estaría mejor si jamás hubiese estado, porque incluso si te deshaces del pequeño estorbo, el ardor persiste casi como indicándote un vacío.
Tal vez es karmático, tal vez hay una necesidad universal de unir a personas como yo con seres igualmente desequilibrados en sus emociones; debe ser una cuestión natural para que nos encontremos y nos aniquilemos. Así las personas normales pueden vivir en paz sus pequeñas vidas de campiña.
Tengo sueños que valen la pena, tengo ideales fuertes, valores incorrompibles, miles de reacciones que aun no se pueden predecir, diversiones espontáneas, planes a futuro; tengo cantidades incalculables de amor por dar, penas por sufrir, odios y rencores que preferiría evitar pero se que no podré…
No tengo forma de mostrártelo, no tengo armas de seducción que te funcionen, no tengo belleza externa que te obligue a descubrir mi interior, no tengo paciencia, no tengo ganas de seguir soñando en vano…
Soy mucho, no soy suficiente…
Tengo el dolor en el pecho del recuerdo de un sueño, se clava agudo entre mis senos, se mete de lleno a recordar lo que no tengo.
Son demasiados los días, quietos, fríos…
Llegan los vicios a matar fantasmas gladiadores de guerras que jamás inicié, legiones de soldados suicidas, minutos adictos a morir y repetir.
Es curioso como surgen torres a mí alrededor, suben y bajan, aparecen y se desvanecen. Arriba de cada uno posibilidades vagan jugando al póquer o al yenga… ¿Quién soy yo cuando no soy ella? ¿Quién es dueño de una verdad que no pueda fallar?
Asumo miedos con estilo profesional, encaro demonios sin armadura, no te equivoques no soy valiente, estoy cruda.
Estoy contaminada de sueños y esperanzas, sucia de emociones infrenables, adolorida de amor y harta de mi humanidad. Soy muda de maldades y sorda de perdones, estoy inquieta de caminos y asustada de intenciones.
Entre lo raro y lo absurdo hay un rió, en el me hundo como plomo, me fundo y consumo en su fondo de pantano y cal. No soy oro pero brillo, no es lo mismo pero es algo; no creo que nadie necesite tanto.
Penas ajenas atormentan. Hermano, Jesús está bien, no sufras tanto. Como zombies van heridos, llorando convencidos que generan compasión, asco es lo que siento, y hasta un tedio enfermo de verlos arrastrarse por la mínima atención. Me harta el gimoteo, no lo entiendo, no lo acepto… ¿Por qué dar lastima cuando se puede dar envidia?
Carga tu cruz con dignidad, y no agotes mi bondad.
Yo soy todo lo que tengo, y si digo que te daría todo, y me lamento, no es que mienta… solo siento que no cuidarías de mi templo. Entiende que la fortaleza que profeso no se cumple puertas adentro. Acepta mi locura, mi cuerpo, mi mente, mi alma y mi tiempo; acéptalos para curarlos, quiérelos para cuidarlos.
En cierto modo extraño, soy feliz.

jueves, 13 de noviembre de 2008


Un castigo no buscado
Una histeria del pasado
Con los Dioses en las manos
Jugamos al cielo entre las copas
Bebimos el tiempo entre las ropas
Pensamientos en popa
Desterrando de mi espalda
Los besos que con calma plantaste
Yo soy hija del maniqueísmo del amor
madre de tus actos
súbdita de la tierra
y hermana de Dios.
No bebo del engaño en el río de los dos
No vuelo en el viento de tu pecho en flor
Visión interestelar
humo rosa encantador...
te beso.
Época de frutillas en la cama con Thor.
Arrogancia repartida entre los débiles
De mentes parecidas
Sedientos en tu evento
Misericordia mal fingida
Qué esconde mi estado de agresión pasiva
Qué dilata la partida
Prócer del pasado, gladiador mal aconsejado
Te luces quedado, glamour ajado
Pensamientos lacios rondan tu actuar
Gacela acorralada
No mires hacia atrás, los felinos hipnotizan
Tu andar se paraliza
Se reflejan mis ojos
El ardor y la carne son despojos
Eterno letargo suaviza
Cautivo de la prisa por ser alguien
Equivocando los pasos
Aseguraste el fracaso…
De la nobleza lacayo.
Mientras peleen los gallos
Nadie recordará.
Nadie volteará.




lunes, 10 de noviembre de 2008


Casi presagiando lo que ocurriría la lluvia bendijo su frente esa tarde; siempre quiso enamorarse bajo la lluvia, tenía la impresión de que todo lucía mas bonito si estaba mojado.
No era la primera vez que olvidaba el destino del viaje, entre canciones y anotadores las estaciones perdían sentido, “¿bajar? ¿para ir a dónde?”, ya no recordaba…
Había parado de llover dos estaciones atrás, su lapicera se desacelera con el sol, es que prefiere ver el arcoíris y las hojas brillantes de humedad, la velocidad del tren era ideal para formar juegos con los álamos, que resultaban ser sus árboles favoritos; ella sospechaba que los estaba imaginando, y tal vez así era.
Entretenida en el ensueño natural no vio cuando él se acercó, la música en sus oídos no dejó que escuchara la petición, por suerte insistió tocando su brazo; al mirarlo adivino un “¿me puedo sentar?”. Claro, había olvidado que no era la única habitante del planeta, así que corrió su valija, es que ella suele andar con demasiados objetos que no usa, agrupados en infinidades de bolsos o valijas de tamaños sospechosos. Son como mudanzas constantes, creo que aún no encuentra su lugar en el mundo, su “hogar”.
Una vez más su reproductor la abandonó, siempre olvida cargarlo, no es muy amiga de la tecnología; los sonidos del entorno la quitan del trance, recuerda que se pasó demasiadas paradas, por lo que bajar es inútil, decide parar en la estación que más árboles tenga y dar un paseo. Era temprano, o muy tarde, daba igual.
“Aun no se bajó” pensó al ver las zapatillas de lona del chico aquel; llegó hasta las manos, no quería que notara que lo estaba mirando; eran lindas, aniñadas, delicadas…
No aguantó, lo miró; para su sorpresa él la estaba mirando. Fue incomodo, fue un instante eterno de silencio pesado, y entonces al mismo tiempo: “¿cómo se llama la estación que sigue?”… “¿tenés hora?”
Rieron.
“No uso reloj”, dijo ella. “Y… ¿ese?”… había olvidado que llevaba un reloj colgando del cuello, un candado dorado, detenido a las seis de la tarde, su hora favorita. “No, ese no anda”
“¿Dónde tenés que bajar?”. Se sorprendió cuando ella explicó que solo viajaba, que el destino ya no era importante, solo quería unos cuantos árboles.
¿”Yo bajo en la próxima” es una invitación?
Aun lo pensaba cuando ya se habían parado para bajar, intercambiaron nombres y lugares de origen, “estás muy lejos de tu casa”. Siempre lo estaba en realidad, ella no solía estar donde su cuerpo moraba.
El bajó primero y extendió su mano, ella la tomó y él la ayudo a bajar, habia sido el mejor primer contacto de la historia. De repente se vio bajando de infinidades de transportes, ayudada por este caballero de armadura de lona blanca y ojos verdes.
Caminaron hasta una plaza alfombrada de pasto y rodeada de árboles con mil historias.
El destino no quiso esperar mas, seis campanadas terminaron de sonar lejanas, ella era feliz su hora la abrazaba. “Llueve otra vez” dijo él con calma, no pensaba ir a ningún lado, la gota en su mejilla lo probaba; pronto otras acompañaron en el resto de sus cuerpos.
“Sí…” dijo ella con tono revelador, “es que yo siempre quise enamorarme de VOS bajo la lluvia”.
Quisiera entenderlo, a veces me canso de la alineación, me resulta cruel. Es cuando pienso en la gente y me gana la credulidad; después vuelven a lastimarme y la confianza se torna pecado.
Sucede que el amor no encaja, la paz no encaja, la mente y el alma no encajan; en un mundo de frivolidades mal llevadas, soy una pose con contenido, soy el marco, el cuadro y el artista, soy hija de Dios, y Dios soy yo.
Olvidé los significados, repetí los nombres, los términos hasta el hartazgo, los liberé, los entregué al viento, se volaron de mi mente, se volvieron formas, moldes vacíos, salieron de mi boca una y otra vez hasta entumecer la lengua.
El hombre y los rótulos, la necesidad asesina de nombrarlo todo. Los sentimientos nacen y mueren en las palabras
El lenguaje asesino del alma. No quiero decírtelo todo, no quiero hablar, quiero sentir, y que sientas en mi.
Amor no significa nada, “Amor”, sucesión cruel de letras vacías para una sensación tan grande. Estamos matando los sentimientos. Estoy matándolos ahora, aquí, con cada verso. Te estoy matando. Me muero por vivirte.
Soy una esclava dócil de mis palabras. Soy devota de la expresión lírica. Estoy condenada! Lo sé. Resignada a alienarme por opción en un ideal romántico hacia la lengua. Súbdita del lenguaje, abrumada por él, sometida a su magnifica limitación. Pero incapaz de llamarme poeta, soy insignificante ante la magnánima presencia de los términos.
Vivo fascinada por un arte que me supera. Voy dormida hacia un fracaso inevitable; yo, que me declaro tan dueña de mi, irónico destino para un alma deseosa de libertad.
No debí nacer aquí, equivoqué la época.


Esperé demasiado, perdí mi período ideal. Así como te pierdo entre diálogos cíclicos.
Los temores de una vida incompleta me acechan, rompen cada sueño, se adueñan de mi ánimo con tanta facilidad que asusta. Soy demasiado pequeña para todo este universo, la opresión en el pecho me recuerda la incomprensión, la soledad, el desamor a cada paso. Soledad entre multitudes, pero ellos no entienden, no ven, no ME ven.
No pretendo que me conozcan.
Eso es imposible, nadie jamás conocerá realmente a otro ser humano. Somos demasiado complejos, hasta el ser mas básico tiene una complejidad tal que nos impide afirmar que sabremos sus pensamientos o reacciones anticipadamente.
El mundo se vuelve ingrato, gris, falto de color, luz y esencia. Y yo me hundo en la mediocridad general, tan ajena. Me crucifican a cada palabra amable que exigen de mi boca, me aniquilan en cada pensamiento chato que estoy casi obligada a escuchar. Su maldad no tiene limites, se regocijan con minucias vanas, retroalimentan su ignorancia, sus risas miserables me calan los huesos, como un virus, una peste.
Me desangro hasta secarme en medio del acontecer social; el mundo no está hecho para los sensibles, para los creadores, los locos; no puede albergarnos.
En el camino tropiezo con piezas aisladas, mentes diamante que alivianan la carga. Pero ¿hasta dónde comparten mis penas? ¿Acaso las potencian? Puede ser que la empatía me obligue a sufrir a la par de mis compatriotas. Tomo sus dolores y los hago míos, me encuentro muy seguido viviendo por y para otros… ¿Quién vive para mi?
Corté mis uñas, lo hice casi maniáticamente, las corté al ras, las limé hasta enfermarme con dicha actividad. Quiero sentir, recuperé mis yemas, están sensibles, luego de mucho tiempo de protección acrílica. Toco todo, lo hago por instinto, lo hago a escondidas, en publico, cada textura, cada piel, cada temperatura…
Recupero el tacto para avivar el alma, recupero el tacto para reconocer al mundo, siento al mundo y lo que hay en él, tengo al mundo en las yemas de mis dedos.
Son dedos que no hablan, son dedos que no se esclavizan, dedos sin lenguaje, dedos sin gramática ni semiótica. Son censores vivos, cargados de recuerdos, de emoción, de expresión. Son armas contra la verbalización constante.
Lo toco todo, lo siento todo, lo recibo, no lo conceptualizo.
Quiero acariciarte, solo así puedo compartir, mis dedos como cables emiten las ondas de mi interior; cables vivos que me acercan, que me cuidan del aislamiento.
Soy todo lo que tengo para ser, para crecer. Tengo un pie fijo en mi camino y uno móvil para compartir tu meta y la de aquel; cada uno en su camino hasta el final, reconociendo pisadas ajenas que dejan sus huellas; la meta sigue inmutable, los sueños siempre vuelven. Eso es lo que asusta, más que la realidad.
La realidad es manejable, la realidad no es más que una armazón de circunstancias modificables, pero los sueños son algo más. Los sueños vívidos, esos que podrían suceder, los que nos harían felices, los que deseamos con la totalidad de las fibras de nuestro ser, esos son los verdaderos demonios ingobernables, como dagas envenenadas para recordarte lo insultante de tu condición actual.
Las pesadillas no me importan, el miedo se va cuando despierto, las pesadillas no se cumplen; el peligro de los sueños es tenerlos despierta, desearlos, anhelarlos tanto hasta sentirlos, hasta vivirlos, hasta confundirlos con algo real.
Y otra vez a alineación, y nuevamente la sociedad opresora, la sociedad intolerante que me obliga a refugiar mi mente en un mundo onírico que no me lleva a ningún sitio.
El camino no va a ningún lado si el viajero no tiene meta.
Quiero mis metas, quiero mis sentimientos, los abrazo y te los doy, sin decirlo, sin atarlos, los libero, les pondré alas y rezaré por que lleguen sanos hasta tu cama; y penetren en tus sueños, mientras te espero descalza, en el jardín, entre el pasto con un té de jazmines.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Las Bravas

PE EME


Entre felinos y escamas van Las Bravas del rock
Lucen sudadas, pero jamás las viste mejor
Suenan las rolas mientras bailan solas
Viven de prisa, sin pasar lista
La vida les resulta egoísta…
Respiran los sueños de Grandes
Marcados a fuego entre tintas viajantes
Exhalan los humos hechos arte
Admiradas y odiadas
Almas frágiles encerradas
En sociedades ajadas
Quieren el cambio Las Bravas
Aturden con llantos que suenan a magia
No hay entradas negadas
Para las atorrantas cuando cantan
Opiniones sobrevaluadas
Consejeras osadas
Cotizan en oro pensamientos al azar
Los Hábiles como esponjas sedientas absorben
Débiles como hostias Los Básicos desconocen
Mil intentos, mil derrotas
Por entrar en nuestras botas
La materia los prueba
Las banalidades los ciegan
El despojo que cura, a los otros abruma
La libertad de las fieras
La volatilidad del poeta
Corren los tigres hacia la meca
Estrella Azul, Semilla nocturna
Potenciadas inundan
Eternas se funden
Almas crecientes creadas por luces.
(Para Ale)

y si...


Una mujer es tal sobre diez centimetros de leopardo, o sobre zapatillas... entiende esto y entenderás la vida!